Para guardar tus secretos;
Porque no impedirá que mi espíritu
Pueda llegar hasta ellos.
Pero... ya no me temas, bien mío;
Que aunque sorprenda tu sueño,
Y aunque en tanto estés dormida
Á tu lado me tienda en tu lecho,
Contemplaré tu semblante,
Mas no tocaré tu cuerpo,
Pues lo impide el aroma purísimo