¡Y yo no quiero que llegue!...
Ni que ames nunca, cual te amé, á ninguno;
Antes que te abras de otro sol al rayo,
Véate yo secar, fresco capullo.
LA CANCIÓN
QUE OYÓ EN SUEÑOS EL VIEJO
Á la luz de esa aurora primaveral, tu pecho
Vuelve á agitarse ansioso de glorias y de amor,
¡Loco!... Corre á esconderte en el asilo obscuro
Donde ya no penetra la viva luz del sol.