Y ellos pasan por mi puerta

Flacos, desnudos y hambrientos,

El frío hiela mi espíritu,

Como debe helar su cuerpo,

Y mi corazón se queda,

Al verles ir sin consuelo,

Cual ellos, opreso y triste,

Desconsolado cual ellos.

Era niño y ya perdiera

La costumbre de llorar;