Ni puede asegurar si es que la herida
Del viejo amor con otro se ha curado?
¡Transcurrió el tiempo!—inevitable era
Que transcurriese—y otro amante vino
Á hacerse cauteloso su camino
Por donde el muerto amante ya lo hiciera.
VI
De pronto el corazón con ansia extrema,
Mezclada á un tiempo de placer y espanto,
Latió, mientras su labio murmuraba: