¡Grandes voces sí que hubo!... Y cantáronle,

Cuando le enterraron, un Requiem soberbio.

***

Siente unas lástimas,

¡Pero qué lástimas!...

Y tan extrañas y hondas ternuras...

¡Pero qué extrañas!

Llora á mares por ellos,

Les viste la mortaja

Y les hace las honras...