Y allí donde las aguas estancadas dormitan

Y no hay humanos seres que interrumpan tus sueños,

¡Quién supiera en qué piensas, amor de mis amores,

Cuando con leve paso y contenido aliento,

Temblando á que percibas mi agitación extrema,

Allí donde te escondes, ansiosa te sorprendo!

—¡Curiosidad maldita!, frío aguijón que hieres

Las femeninas almas, los varoniles pechos,

Tu fuerza impele al hombre á que busque la hondura

Del desencanto amargo y á que remueva el cieno