Llovizna triste humedecía en silencio

De las desiertas calles las baldosas,

Mientras en los espacios resonaban

Las campanas con lentas vibraciones,

Dime á marchar, huyendo de mi sombra.

Bochornoso calor que enerva y rinde,

Si se cierne en la altura la tormenta,

Tornara el aire irrespirable y denso.

Y el alma ansiosa y anhelante el pecho

Á impulsos del instinto iban buscando