Y en cuya linfa pura, blanco el nenúfar brilla

Por entre la verdura de la frondosa orilla.

V

¡Cuán hermosa es tu vega! ¡Oh Padrón! ¡Oh Iria Flavia!

Mas el calor, la vida juvenil y la savia

Que extraje de tu seno,

Como el sediento niño el dulce jugo extrae

Del pecho blanco y lleno,

De mi existencia obscura en el torrente amargo

Pasaron, cual barridas por la inconstancia ciega,