Todo dulce consuelo.
Sólo los desengaños preñados de temores
Y de la duda el frío,
Avivan los dolores que siente el pecho mío;
Y ahondando mi herida,
Me destierran del cielo, donde las fuentes brotan
Eternas de la vida.
VI
¡Oh tierra, antes y ahora, siempre fecunda y bella!
Viendo cuán triste brilla nuestra fatal estrella,