Vierte tu rayo incoloro.
Y otros, en fin, para gustar contigo
Esas venturas robadas,
Que huyen del sol, acusador testigo,
Pero no de tus miradas.
III
Y yo, celosa como me dió el cielo
Y mi destino inconstante,
Correr quisiera un misterioso velo
Sobre tu casto semblante.