De altísimas regiones soberana
Nos miras indiferente.
Y sigues en silencio tu camino
Siempre impasible y serena,
Dejándome sujeta á mi destino
Como el preso á su cadena.
Y á alumbrar vas un suelo más dichoso
Que nuestro encantado suelo,
Aunque no más fecundo y más hermoso,
Pues no le hay bajo del cielo.