Nos conducen al cielo.»
* * *
Con ese orgullo de la honrada y triste
Miseria resignada á sus tormentos,
La virgen pobre su canción entona
En el mísero y lóbrego aposento,
Y mientras ella suspira murmura á sus oídos
Otra voz: «No seas tonta;
Entre plumas y rosas descansemos,
Que hallo mejor anticipar los goces