De la gloria en la tierra, y que impaciente
Por ti aguarde el infierno;
El infierno á quien vence el que ha pecado
Con su arrepentimiento.
¡Bien hayas tú, la que el placer apuras,
Y tú pobre y ascética mal hayas!
La vida es breve, el porvenir obscuro,
Cierta la muerte, y venturosa aquella
Que en vez de sueños realidades ama.»
Ella, triste, de súbito suspira