Arrebatarme quiso en su piquillo

Para dar alimento á sus polluelos,

Yo, diminuto insecto de alas de oro,

Refugio hallé en el cáliz de una rosa,

Y allí viví dichoso desde el alba

Hasta la nueva aurora.

Mas aunque era tan fresca y perfumada

La rosa, como yo no encontró abrigo

Contra el viento, que alzándose en el bosque

Arrastróla en revuelto torbellino.