Ya el montón de oro que al brillar corrompe,

Ya de amor puro la fingida imagen...

Otra vez el de siempre... ¡Mefistófeles!

Que aunque hoy así no se le llame, acaso

Proseguirá sin nombre la batalla,

Porque mudan los nombres, mas las cosas

Eternas, ni se mudan ni se cambian.

* * *

Viéndome perseguido por la alondra

Que en su rápido vuelo