Que hallar puede en sí un hombre?

Un beso, una mirada,

Suavísimo lenguaje de los cielos;

Un puñal afilado, un golpe aleve,

Expresivo lenguaje del infierno.

Mas la palabra, en vano,

Cuando el odio ó el amor llenan la vida,

Al convulsivo labio balbuciente

Se agolpa y precipita.

¡Qué ha de decir!; desventurada y muda,