De tan hondos, tan íntimos secretos,
La lengua humana, torpe, no traduce
El velado misterio.
Palpita el corazón enfermo y triste,
Languidece el espíritu, he aquí todo;
Después se rompe el frágil
Vaso, y la esencia elévase á lo ignoto.
* * *
«Los muertos van de prisa»,
El poeta lo ha dicho;