Como la dicha soberbios!...
Todos alegres se miran,
Se tropiezan, y en revuelto
Torbellino van y vienen
Á la luz de un sol espléndido,
Del cual tiene que ocultarse,
Roto, miserable, hambriento.
¡Ah!, si él fuera la nube plomiza
Que lleva el rayo en su seno,
Apagara la antorcha celeste