En brazos del olvido más triste y más profundo

Perdidos para siempre duermen el postrer sueño!

* * *

I

Tú para mí, yo para ti, bien mío

—Murmurabais los dos—;

«Es el amor la esencia de la vida,

No hay vida sin amor.»

¡Qué tiempo aquel de alegres armonías!...

¡Qué albos rayos de sol!...