Pero no de tus miradas.

Y el mismo octosílabo, combinándose en muchas composiciones del libro, también contra lo corriente, con el verso de diez, que sólo se empleaba con el de seis y el de doce sílabas:

Á través del follaje perenne

Que oir deja rumores extraños,

Y entre un mar de ondulante verdura,

Amorosa mansión de los pájaros,

Desde mis ventanas veo

El templo que quise tanto.

El templo que tanto quise...

Pues no sé decir ya si le quiero,