Y cruzan por los aires, silenciosos,

Átomos que se besan al pasar.

Hierve la sangre juvenil; se exalta

Lleno de aliento el corazón, y audaz

El loco pensamiento sueña y cree

Que el hombre es, cual los dioses, inmortal.

No importa que los sueños sean mentira,

Ya que al cabo es verdad

Que es venturoso el que soñando muere,

Infeliz el que vive sin soñar.