Á los pies del Altísimo;

Mas no olvides que al cielo

Nunca ha llegado el insolente grito

De un corazón que de la vil materia

Y del barro de Adán formó sus ídolos.»

***

Adivínase el dulce y perfumado

Calor primaveral;

Los gérmenes se agitan en la tierra

Con inquietud en su amoroso afán,