¡Triste!... ¡Lleno de pámpanos y espigas!

Frío y calor, otoño ó primavera,

¿Dónde..., dónde se encuentra la alegría?

Hermosas son las estaciones todas

Para el mortal que en sí guarda la dicha;

Mas para el alma desolada y huérfana,

No hay estación risueña ni propicia.

***

Un manso río, una vereda estrecha,

Un campo solitario y un pinar,