¡Triste!... ¡Lleno de pámpanos y espigas!
Frío y calor, otoño ó primavera,
¿Dónde..., dónde se encuentra la alegría?
Hermosas son las estaciones todas
Para el mortal que en sí guarda la dicha;
Mas para el alma desolada y huérfana,
No hay estación risueña ni propicia.
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Un manso río, una vereda estrecha,
Un campo solitario y un pinar,