La hora del mediodía,

Noche en que al hombre de luchar cansado

Más que nunca le irritan,

De la materia la imponente fuerza

Y del alma las ansias infinitas.

Volved, ¡oh noches del invierno frío,

Nuestras viejas amantes de otros días!

Tornad con vuestros hielos y crudezas

Á refrescar la sangre enardecida

Por el estío insoportable y triste...