Librada ante la víctima, que muda

Duerme el sueño intranquilo de los tristes

Á quien ha vuelto el rostro la fortuna!

Y él sigue en reposo, y ella,

Que abandona la estancia, entre las brumas

De la noche se pierde, y torna al alba,

Ajado el velo..., en su mirar la angustia.

Carne, tentación, demonio,

¡Oh!, ¿de cuál de vosotros es la culpa?

¡Silencio!... El día soñoliento asoma