* * *

Sedientas las arenas, en la playa

Sienten del sol los besos abrasados,

Y no lejos, las ondas siempre frescas,

Ruedan pausadamente murmurando.

Pobres arenas, de mi suerte imagen;

No sé lo que me pasa al contemplaros,

Pues como yo sufrís, secas y mudas,

El suplicio sin término de Tántalo.

Pero ¿quién sabe?... Acaso luzca un día