De sofocados gritos y de amenazas mudas.
¡No hay duda! De cien astros nuevos, la luz radiante
Hasta las más recónditas profundidades llega;
Mas sus hermosos rayos
Jamás en torno suyo rompen la bruma espesa.
De la esperanza, ¿en dónde crece la flor ansiada?
Para él, en dondequiera al retoñar se agosta,
Ya bajo las escarchas del egoísmo estéril,
Ó ya del desengaño á la menguada sombra.
¡Y en vano el mar extenso y las vegas fecundas,