Los pájaros, las flores y los frutos que siembra!
Para el desherado, sólo hay bajo los cielos
Esa quietud sombría que infunde la tristeza.
VI
Cada vez huye más de los vivos,
Cada vez habla más con los muertos,
Y es que cuando nos rinde el cansancio,
Propicio á la paz y al sueño,
El cuerpo tiende al reposo,
El alma tiende á lo eterno.