Se levantan del bosque en la hondura

Cuando pasa gimiendo la brisa

Y remueve con húmedo soplo

Tus hojas marchitas,

Mientras corre engrosado el arroyo

En su cauce de frescas orillas,

Estremécese el alma pensando

Dónde duermen las glorias queridas

De este pueblo sufrido, que espera

Silencioso en su lecho de espinas