Mansa del Sar, entre sus ondas plácidas
Arrastrando en silencio los despojos
Del sagrado recinto, y de la dura
Hacha los golpes resonando huecos,
Cual suelen resonar los del martillo
Al remachar de un ataúd los clavos...
Ya en el paraje agreste y escondido
Que tanto hemos amado; ya en el bello
Lugar en donde con afán las almas
Buscaban un refugio, y en alegres