Que lavaba sus lienzos en el agua

Siempre brillante del pilón de piedra

Que el roce de sus manos ha gastado

Y hoy buscan de otra fuente la frescura.

¡Lo vieron y callaron... con silencio

Que causa asombro y que contrista el alma!...

Si allá donde entre rosas y claveles

Arrastra el Turia sus revueltas ondas,

Nuestras manos talasen los jardines

Que plantaron los suyos, y aman ellos,