VIII

¡Ilustre abuelo!, partes, pero
cuando contempla el orbe entero
la obra en que hiciste tanto tú,
¡triunfo civil sobre las almas,
el progreso llena de palmas,
la libertad sobre el ombú!

Tu gloria crece y se ilumina
en la República Argentina
con una enorme luz de sol,
y tu idea en el continente
ha derramado su simiente
en donde se habla el español.

Lleno de cívico decoro
y limpio de odio y de oro
hacia la eternidad te vas,
como un jefe amado y amante,
con las banderas por delante
y las bendiciones detrás.

¡Oh, Capitán! ¡Oh, General!;
jefe sereno e inmortal
que hacia la sombra te encaminas,
recibe el voto de los nobles
y la inclinación de los robles
y el saludo de las encinas.