¿Poeta por antonomasia? Sí, poeta, el poeta, el ser entregado, todo entero, al arte, a su arte, que era el de poner música perdurable al pensamiento.
Apóstol de la belleza, cuya alma, todo sinceridad,
¡Si hay un alma sincera esa es la mía!
alentó vibrando siempre al ritmo musical de la naturaleza, percibiendo los sonidos más armoniosos, sutiles y puros, para trasmitirlos, hechos notas de luz, en sus estrofas aladas.
En la lírica española queda para siempre marcada la influencia de este poeta concretador, envidiable y generoso, de una nueva sensibilidad, la sensibilidad de su época, que él supo hacer palpable en su estilo de magno y mágico artífice.
Alberto GHIRALDO
Madrid, 1917.