Y es que jamás consideró este hombre de cultura y este artista íntegro, la facultad de pensar y el don de escribir, sino con toda la seriedad y la profundidad que requiere tal condición que innegablemente coloca al ser humano en superior jerarquía. Abominados sean los histriones del pensamiento y los apaches de la pluma, que prostituyeron la singular virtud que pudo servirles para propia elevación y bien de almas hermanas.
Los defectos de Carvalho en sus primigenias producciones han sido los del árbol demasiado copioso de savia y de follaje, defectos de los años en que, poseídos del brío primaveral, los espíritus tienen asimismo exuberancia de savia y de follaje. «Una visión extraordinaria y que engrandezca las cosas vistas, también es un defecto», dice José Verissimo con su habitual exactitud de juzgar. Elysio de Carvalho, y como él muchos de los que en la América latina han seguido y proclamado las nuevas ideas, se señaló por su exageración en el sostenimiento de sus principios; mas esa exageración ha sido, si se quiere, benéfica y precisa en los iniciales momentos de la proclamación de los flamantes credos; y luego, una vez pasadas las agitaciones y violencias de la lucha, una vez abierto el camino por donde los intelectos habían de comenzar su viaje al ideal, vino la tranquilidad, la calma de raciocinio, la posible mesura en la elocuencia—que en determinados caracteres y medios es a veces difícil de conseguir—y la elevación serena de criterio que, con gran complacencia de todos los intelectuales brasileños, sin distinción de escuelas o de preferencias estéticas, se ha manifestado en «As modernas correntes esthéticas na literatura brazileira», la reciente obra que motiva estas líneas.
LETRAS DOMINICANAS
XISTE una literatura en los momentos actuales, que presenta un carácter inconfundible en su variedad: la literatura en que expresan su alma, sus voliciones y sus ensueños, la Joven España y la Joven América española. Las nuevas ideas han unido en una misma senda a los distintos buscadores de belleza, mas en tal unión no pierde nada el impulso del individuo ni la influencia de la tierra, sin contar, por supuesto, en este caso, a los natos desarraigados en el espacio y en el tiempo. Una de las ventajas que han tenido nuestras dos últimas generaciones, es la de la comunicación y mutuo conocimiento. Si aun algo queda que desear, ya no sucede como antaño, que se ignoren, de nación a nación, los seguidores de una misma orientación filosófica o estética, los correligionarios de un mismo culto de arte.