Del conde de las Navas han dicho: Picón, «que tiene un estilo en que andan mezcladas por partes iguales la corrección, la sencillez y la gracia»; el finado P. Blanco García, «que Alarcón hubiera firmado sin escrúpulo algunos cuentos de La docena del fraile»; la condesa de Pardo Bazán, le hace notar «su gran riqueza de diccionario»; Le Quesnel, afirma que es «un artiste ciseleur, ou mieux un artiste joaillier qui ne cesse de sertir des perles»—; y de su obra sobre el espectáculo nacional, dicen unos cuantos inmortales que es magistral y merecedora de todo aplauso.
Pero entonces, vuelvo a asombrarme: ¿Por qué no ocupa el sillón que de derecho le corresponde en la Real Academia Española, el Excelentísimo señor don Juan Gualberto López Valdemoro, conde de las Navas y Bibliotecario Mayor del Rey don Alfonso XIII?
JOSÉ NOGALES
EA usted qué tarde más triste, qué tarde más gris—me dice el pintor burgalés Santa María, tan gentil y talentoso;—el gris de las tumbas es el mismo del cielo.