TRISTE, MUY TRISTEMENTE...

Un día estaba yo triste, muy tristemente

viendo cómo caía el agua de una fuente;

era la noche dulce y argentina. Lloraba

la noche. Suspiraba la noche. Sollozaba

la noche. Y el crepúsculo en su suave amatista,

diluía la lágrima de un misterioso artista.

Y ese artista era yo, misterioso y gimiente,