al triunfo de la lírica mañana,

se coronan de rosas

frescas.

Y cuando hayas dejado el terrestre elemento,

vuela sobre la mar como las golondrinas,

y bajo las estrellas que en su azul firmamento

se coronan de rosas diamantinas.

Y en lo azul infinito, detén tu raudo empeño

cuando llegues a la isla en donde mora

una princesa que un día vió un Simbad del Ensueño