¡Oh República Dominicana!
Tú que debieras estar,
como una Virgen en su altar,
en toda patria americana;
Tú, que eres la sublime hermana
que nos dió nuestro despertar,
mereces la voz soberana:
¡Toda la tierra y todo el mar!
¡Oh República Dominicana!
Tú que debieras estar,
como una Virgen en su altar,
en toda patria americana;
Tú, que eres la sublime hermana
que nos dió nuestro despertar,
mereces la voz soberana:
¡Toda la tierra y todo el mar!