¿adónde íbamos, Señor?

El perrillo que nos seguía,

¿no sería, acaso, un león?

Íbamos siguiendo una vasta

muchedumbre de todos los

puntos del mundo, que llegaba

a la gran peregrinación.

Era una noche negra, negra,

porque se había muerto el Sol:

nos entendíamos con gestos