Quia obsequentes oferunt
Ligustra et alba lilia.
Candor sed horum vincitur
Candore casti pectoris.
Siempre la Reina Virgen, la «Mère Marie» de Verlaine—¡y de todos los que sufren!—aparece radiante, vestida de sol, la Hija del Príncipe que cantó el Profeta. Todos los bálsamos de consolación brotan de ella: todos los perfumes: el del olibán, el del cinamomo, el del nardo de la Esposa del Cantar de los Cantares.
Un soneto litúrgico hay que no puedo menos que reproducir. Para él no habría traducción posible en verso castellano.
Es este:
Dans le nimbe ajouré des vierges byzantines,
Sous l’auréole et la chasuble de drap d’or
Où s’irisent les clairs saphirs du Labrador,
Je veux emprisonner vos grâces enfantines.
¡Vases myrrhins! ¡trépieds de Cumes ou d’Endor!
¡Maître-autel qu’ont fleuri les roses de matines!
Coupe lustrale des ivresses libertines,
Vos yeux sont un ciel calme ou le désir s’endort.
¡Des lis! ¡des lis! ¡des lis! ¡Oh pâleurs inhumaines!
¡Lin des etoles, chœur des froids catéchuménes!
¡Inviolable hostie oferte à nos espoirs!
Mon amour devant toi se prosterne et t’admire,
Et s’exhale, avec la vapeur der encensoirs,
Dans un parfum de nard, de cinname et de myrrhe.
Imaginaos un enamorado que fuese a las santas basílicas a arrancar los mejores adornos para decorar con ellos la casa de su querida. Podría citar exquisitas muestras de este volumen admirable; pero sería alargar mucho estas apuntaciones. He de observar, sí, algo de su poética. Hay en ella mezcla de Decadencia y de Parnaso. Algunas veces se pregunta uno: ¿es esto Banville? Prueba:
C’est un jardin orné pour les métamorphoses
Où Benserade apprend ses rondeaux aux Follets,
Où Puck avec Trilby, près des lacs violets,
Débitent des fadeurs, en adorables poses.