NIÑAS-PRODIGIOS...
E han descubierto recientemente en Francia algunas niñas-prodigios; dos de ellas poetisas. Una, Carmen d’Assilva, aun siendo de nombre «portugais» y aun estando en Francia, da tristeza: tiene diez años, una carita pálida, de grandes ojeras, y ha escrito cinco volúmenes de cuentos, un volumen de monólogos y de versos y siete piezas de teatros, que ha representado ella misma... Es miembro de la «Societé des gens de lettres» y de la «Societé des auteurs dramatiques» desde los nueve años. Sardou le escribió: «Sois el autor más joven que se conoce, hija mía; os felicito y os estimulo a que sigáis produciendo mucho, respetando también los estatutos de nuestra Sociedad, que os remito.» Es de tenerle lástima... La otra es Mlle. Antoni Coullet, de diez años también, y de un talento indudablemente superior al de la anterior, aunque no haya producido tanto. Coppée está encantado{94} de ella y ha hecho que Lemerre le publique un tomito de versos, entre los cuales los hay lindos. Citaré los siguientes, sin traducirlos, para que se pueda apreciar mejor la facultad poética de esta niña:
SUR MON PORTRAIT
O vous! ne cherchez pas en ces trais la beauté.
Il est des fleurs qui sont moins belles que la rose,
Mais comme un papillon un court instant se pose,
L’espoir des joies d’autruil sur elle est arrêté.
He aquí algo muy verlainiano; e indudablemente a la autora no le han de haber permitido conocer a Verlain:
VIEUX CARROSSES
Aux temps lointains, où vos banquettes de velours,
Frolaient le frais volant des blanches mousselines,
Tandis qu’un chant sereint et doux de mandolines,
Descendait lentament du faîte blanc des tours;
Vous en avez tant vus, de satins et d’atours...!
Le marchepied, usè par la haute bottine,
Caresse, en souvenir, la mante incarnadine
Et fait gémir le sable roux des vieilles cours...!
Quand, au retour du bal, sous la mantille blanche,
Et sous le grand col blanc, la large et plate manche,
Une veine poudrée ouvrait vos rideaux clairs;
Elle jetait au loin son evantail, et lasse,
Fâle, elle s’étendait, noble et pleine de grace,
Posant sur le velours sa main de rose chair.
p/
Y este otro soneto:
A LA JEANNE D’ARC, DE CHAPU