A ella en sus vueltas graciosas
el dulce ritmo la impele,
y él hace unas raras cosas
con sus brazos de pelele.

Los mozos están gozosos,
las niñas tienen ojeras,
y hay indicios voluptuosos
en estas graves boleras.

Ya no hay buenos feligreses,
ya no hay beatas Catarinas ...
Danzan, danzan los payeses
las boleras mallorquinas.


ÍNDICE

Páginas
POEMA DEL OTOÑO
Dedicatoria: A Mariano Miguel de Val[7]
Intermezzo tropical:
I.—Mediodía[33]
II.—Vesperal[39]
III.—Canción otoñal[45]
IV.—Raza[53]
V.—Canción[57]
VI.—A doña Blanca de Zelaye[65]
VIII.—A Margarita Debayle[69]
IX.—En casa del doctor Luis H. Debayle—Toast[81]
Varia:
Santa Elena de Montenegro[89]
Gaita galaica[101]
A Mistral[105]
El clavicordio de la abuela[109]
OTROS POEMAS
La Cartuja[121]
Pequeño poema de carnaval[131]
Valldemosa[145]
Los motivos del lobo[151]
La rosa niña[165]
La canción de los osos[174]
Ritmos íntimos[189]
Balada de la bella niña del Brasil[197]
Danzas gynesianas[205]