HORACIANAS
La fidelidad une al traductor inglés (Gladstone) con el argentino. Así se explica que en las traducciones de Gladstone, como en las de Mitre, haya sus inversiones y construcciones más o menos obscuras. Muchos han querido ser el espejo fiel del poeta latino. Mas ¿cómo lograr, ni el uno con su violento y elíptico inglés, ni el otro, aun con las ventajas del español, dado los inconvenientes que hay para que exista un buen consorcio entre las musas y los hombres que manejan los asuntos del Estado, y, como la política, es muy poco compatible con las músicas de la lira?
Los Gobiernos, sobre todo los Gobiernos democráticos, han ignorado siempre—¡cuándo no han sido fatales para ellos!—a los grandes artistas. Algunos célebres conquistadores guerreros y reyes han tenido a bien recrearse con el cultivo de las artes y de las letras. Lino enseña a Heracles a tocar la lira; Alejandro, lee su Homero; Napoleón, no desdeña rimas alejandrinas; Enrique IV, invoca el amor en versos; Carlos IX, versifica; Un ingenio de esta corte, hace comedias. El genial Carnot, que hizo canciones, despide líricamente a Felicidad Glairez, que parte para París de Magdeburgo:
Félicité nous est ravie;
Mon cœur en est déconcerté;
Les Ris, les Grâces l'ont suivie;
Pour nous plus de félicité.
Que le tendre amour l'accompagne,