Mr. Hodgson descubrió que el Shrine tenía una falsa entrada, que se comunicaba con el dormitorio de madame Blavastky...
Las cartas que se creían obra del mahatma, eran escritas por ella. De un lado del Shrine había credulidad, del otro fraude.
Después apareció el célebre Molinis, uno de los principales actores de la Comedia Psíquica. Pero todo el honor a la señora «Madame Blavastky was certainly one of the most successful of impostors.»
Y luego: «Madame Blavastky and other charlatans».
Oh, el desolado Misterium no perdona, como el señor de Morlais, seguramente, tamaños epítetos dirigidos a una sacerdotisa del Misterio; mas los hombres de la ciencia no respetan los hermosos sueños ni los poéticos entusiasmos.
Misterium escribió, pues, sustentada en algo más que en una revista de Papús.
Y me ha encargado manifestar al señor de Morlais, junto con su agradecimiento por sus palabras lisonjeras, el deseo que nunca tenga que lamentar la pérdida de sus ilusiones teosóficas.
Creer en algo: he ahí una riqueza.
Ah, es doloroso tener que convencerse de que madame Blavastky no haya podido prolongar su vida quinientos años; que Papús haga negocios con sus facultades mágicas; que Peladan esté en continua berlina, y que Onofroff, el grande y culto Onofroff, tenga que sufrir muy pronto la misma suerte, el mismo triste olvido que la serpentina, el hombre descuartizado y La Verbena de la Paloma.