Paul Bourget acaba de darnos en su Ultramar excelentes páginas respecto al espiritualismo yankee.
Las mujeres americanas están más expuestas al contagio.
La superioridad absoluta de las ciencias ocultas de Oriente sobre la ciencia occidental—de que habla uno de los interlocutores del diálogo La esfinge, de Misterium—, está predicada en el Esoteric Buddhism de Sinnett. Esto es causa de que en las obras teosóficas haya afirmaciones que contradicen abiertamente la ciencia oficial. Por ejemplo, afírmase que antes, en tiempos inmemoriables, existía un gran Continente en el lugar que hoy llena el Océano Atlántico. Los geólogos han considerado la hipótesis, pero la han positivamente rechazado. No obstante, Sinnet escribe: «La ciencia ha aceptado, por fin, la existencia del gran Continente, etc.»
«Again he asserts that the vegetable precedes the animal in the process of development, but it is not true. It is true that Mr. Sinnet and his Mahatma are both gloriously ignorant of the elementary truth of nature science.»
La boga adquirida por la obra de Sinnet se debió, según Sedwidg, a que la mayor parte de sus lectores estaban poco familiarizados con las ciencias naturales.
Luego aparecieron los terribles demoledores. Entre ellos, el más implacable: «The most cruel blow to esoteric Budhism.» Mr. Richard Hodgson talentoso y concienzudo investigador.
Hodgson fué el centro teosófico principal para estudiar los fenómenos; fué a la India. Conoció al desde entonces nombrado Coulomb y su mujer; presenció uno de los fenómenos más importantes y estupendos: «el de las cartas enviadas mágicamente por desintegración; vió colocar en el misterioso gabinetito llamado shrine las cartas que debieran desintegrarse. El shrine fué entonces cerrado; las cartas se desintegraron, y aparecieron las respectivas contestaciones.»
Los discípulos creían y creen que las cartas eran quitadas por desintegración, por el poder mágico del oculto introductor o mahatma.
«Vivía éste, asegurábase, en el Tibet, y las contestaciones eran compuestas por él, desintegradas en el Tibet y reintegradas en el Shrine.»