»Por su parte, el Ejecutivo impulsará y acogerá todas aquellas iniciativas tendientes al ensanche y perfeccionamiento de la industria agrícola, que exige, especialmente, abandonar las rutinas y el empirismo que la estacionan y comprimen.

»Para estimular la mejora de ciertas industrias agrícolas, se han dictado disposiciones pertinentes. Para la selección de las razas bovinas se prometió a un particular ayudarle con 50 pesos, por cabeza de ganado de las razas llamadas Holstein o Durban, que introduzca al país; y se ordenó la concesión de otras primas pecuniarias a los introductores de ganado fino, vacuno o caballar.»

Como se ve, el actual gobernante salvadoreño presta lo mejor de su atención al problema agrario, que es la más firme base de engrandecimiento y de fortuna en nuestros países. Seguramente, la paz de que goza el país, a pesar de incomprensibles tentativas de desorden, da campo abierto a las iniciativas y trabajos del presidente. El pueblo salvadoreño tiene razones para estar fatigado de vanas guerras civiles, y es época de que lo dirijan hombres tan sanos y tan bien orientados como el doctor Araujo, conocedores inmediatos de sus necesidades, y que sepan expresar y realizar patrióticamente ideas para el bien colectivo y nacional. Un país cuyo mandatario se funda «en las experiencias de su vida de agricultor» para aconsejar, dirigir y obrar, marcha, desde luego, con decisión, por vías de prosperidad.

En un esbozo de la reciente administración salvadoreña, dice una autorizada pluma: «El doctor Araujo ha empezado una evolución lenta, moderada, sin grandes sacudimientos, pero eficaz. Él, como los ingleses, cree que el ejemplo y la costumbre nos llevarán al orden y a la prosperidad; se desprende de las muchas facultades y prerrogativas concedidas por el uso, aunque negadas por la ley, y uno de sus propósitos más firmes ha sido el de seleccionar, como en efecto lo ha hecho, el alto personal del gobierno, buscando el mérito en todas las clases sociales, hasta encontrarlo tal vez en el apartado y modesto gabinete de trabajo».

En cuanto a instrucción pública, los gobiernos recientes del Salvador han puesto firme empeño en la propaganda de la cultura general, y puede decirse que en este país no hay analfabetos. Con planteles escolares de primera enseñanza para ambos sexos—montados según los métodos de pedagogía más modernos—cuenta la República, y el actual gobierno les presta todo el apoyo necesario, tanto como a la enseñanza secundaria y a la facultativa, y los institutos, los colegios y la Universidad han adquirido nuevos elementos y profesorado selecto, que atiende, sobre todo, a la dignificación de los alumnos. Ultimamente, el gobierno ha pedido a la república del Uruguay profesores, para el establecimiento de una Escuela Normal.

El importante ramo de Obras públicas recibe asimismo en la actualidad el laudable impulso del gobierno, y se trata de formar una asociación de capitalistas del país para que tome a su cargo las obras nacionales. Ello redundará en provecho propio, ejercitando y acreciendo las energías domésticas.

La República del Salvador es el país más rico y más densamente poblado de toda nuestra América, dada la poca extensión de su territorio que mide a lo largo, de Este a Oeste, 160 millas geográficas, y a lo ancho, de Norte a Sur, 60 millas, y lo habitan 1.100.000 almas. Las finanzas de la nación, a pesar de las revueltas civiles que la han envuelto con lamentable frecuencia, demuestran la prodigalidad del suelo y el espíritu de laboriosidad de sus pobladores, puesto que la exportación sobrepuja a la importación, como lo demuestra el cuadro siguiente, que llega hasta hace seis años:

AÑOSImportación.
Pesos plata.
Exportación.
Pesos plata.
19026.181.816,4310.278.315,98
19036.949.073,4710.278.315,98
19048.123.348,1816.588.611,77
19059.778.628,2214.098.833,15
19069.368.299,3516.308.554,32

Del progreso alcanzado por las rentas nacionales dan una idea concisa los siguientes datos: la renta de importación produjo en 1911, 6.909.109,61 de pesos, contra 5.333.600,59 pesos en 1910, lo que acusa un alza de más de un millón y medio de pesos. La renta de exportación en 1911 rindió 989.678,23 pesos, y en 1910, 886.649,55 pesos, lo que demuestra un aumento de cien mil y pico de pesos. La renta de licores montó en 1911 a pesos 2.683.568,89, y en 1910, a 2.602.958,33 pesos, dando un aumento de ochenta mil y pico de pesos. La renta de papel sellado y timbres ascendió en 1911 a 335.575,28 pesos, y en 1910 a 397.912,24 pesos, dando un margen de treinta y siete mil y tantos pesos.

Los aumentos en el producto total de los impuestos, que equivalen al 16,29 por 100 alcanzado en sólo un año, son un guarismo que pone de relieve la potencia productora del país. Mientras Francia en épocas florecientes aumenta sus contribuciones indirectas en 2.30 por 100, Inglaterra en 1,85 por 100, Alemania en 5,50 por 100, y Austria en 5,86 por 100, el Salvador da la alta proporción de 16,29 por 100.