Que Filomena vierta sobre tus tristes huesos,

O la harmonía dulce de risas y de besos,

De culto oculto y florestal.

Que púberes canéforas te ofrenden el acanto,

Que sobre tu sepulcro no se derrame el llanto,

Sino rocío, vino, miel:

Que el pámpano allí brote, las flores de Citeres,

Y que se escuchen vagos suspiros de mujeres

Bajo un simbólico laurel!

Que si un pastor su pífano bajo el frescor del haya,