Y de él en pos de las ménades ardientes,

Al aire el busto en que su pompa erigen

Pomas ebúrneas; en la mano el sistro,

Y las curvas caderas mal veladas

Por las flotantes, desceñidas ropas,

Alzaban sus cabezas que en consorcio

Circundaban la flor de Citerea

Y el pámpano fragante de las viñas.

Aun me parece que mis ojos tornan

Al cuadro lleno de color y fuerza: