Eco volvía la acordada queja

De la flauta de Pan. Joven gallardo,

Más hermoso que Adonis y Narciso,

Con el aire gentil de los efebos

Y la lira en las manos, al boscaje

Como lleno de luz se dirigía.

Amor pasó con su dorada antorcha.

Y no lejos del nido en que las aves,

Las dos aves de Cipris, sus arrullos

Cual tiernas rimas a los aires dieran,