Fuí más feliz que el luminoso cisne

Que vió de Lada la inmortal blancura,

Y Eunice pudo al templo de la diosa

Purpúrea ofrenda y tórtolas amables

Llevar el día en que mi regio triunfo

Vió el Dios viril en mármol cincelado

Cabe la fresca viña de Corinto.